Sobre

Llámame Como Se Te Dé La Gana

(Un intento de contar lo que duele, y de paso, sobrevivir)

A la persona que está leyendo esto:

No sé quién eres. Tal vez estás en un bus, en una habitación oscura, en un baño del trabajo escondiéndote de tu jefe o en un bar a las 2 de la madrugada intentando descifrar su propia vida. Tal vez también te duele algo. Tal vez no. Me da lo mismo y excúseme por ser tan doloroso, pero te respeto quien es usted. Porque leer es un acto de resistencia. Y porque te voy a contar cosas que ni mis propias sombras o saben.

Me llamo Miguel Ángel. Tengo veinticinco años. Soy de Colombia y vivo en Bogotá D.C, esa ciudad que te muerde los pulmones con el frío y te escupe en la nuca con el sol de los viernes. Soy artista audiovisual: Fotógrafo. Escritor. Cineasta. Músico. Pero todas esas palabras suenan bonitas y limpias, como si mi vida fuera una película independiente con filtro vintage. No lo es ni mucho menos sera.

Esto es más bien una herida que aprendió a hablar.

Autorretrato en blanco y negro de hombre con gafas y barba.
Autorretrato en blanco y negro de hombre con gafas y barba.

I. Los papeles que no salvan a nadie

Estudié en el Gimnasio Colombo Andino. Bachiller Académico, 2019. Después hice un tecnólogo en Desarrollo Publicitario en el SENA. También un curso nivel básico de Inteligencia Artificial en Talento Tech, porque si no aprendes de máquinas, las máquinas te aprenden a ti.

Tengo certificados profesionales y especializaciones virtuales. Montones. Google me firmó uno en Gestión de Proyectos. Otro en Marketing Digital y E-commerce. Adobe me hizo Creador de Contenido y Diseñador Grafico. La Universidad de Boulder me enseñó El Arte de Contar Historias a Través de Imágenes —título para decir "aprender a decir siempre la verdad". Berklee me metió en la cabeza con Composición De Canciones, Producción Musical y otro en Produccion Musical en la Electrónica. Wesleyan me soltó un diploma en Escritura Creativa. SkillShare me dio clases de Fotografía de Retrato, Fotografía de Paisaje, Fotografía Callejera y Narrativa audiovisual: Guion, rodaje y edición. El Instituto de las Artes de California me habló de El Arte del Cine. Y es eso por el momento

Todo eso suena impresionante. Parece que soy un erudito. Parece que me la paso en bibliotecas con una pipa y un suéter de lana.

La verdad: esos papeles están guardados en una carpeta que casi nunca abro. Porque lo guardado no curan las enfermedades. Porque un diploma no te recupera la vida. Pero el conocimiento es arte puro, porque hace proliferar ideas, conceptos, creatividad y sobre todo libertad que puede cambiar la vida de alguien en milésimas de segundos creando algo nuevo en este mundo tan deprimente y tan distopico.

Imagen en blanco y negro de hombre con audífonos y manos levantadas.
Imagen en blanco y negro de hombre con audífonos y manos levantadas.
Tablet mostrando video de músico en vivo junto a unos audífonos.
Tablet mostrando video de músico en vivo junto a unos audífonos.
Tablet con video de hombre y texto poético junto a audífonos negros.
Tablet con video de hombre y texto poético junto a audífonos negros.

II. El proyecto que lleva mi nombre y mi carajo resistencia

En el 2026 —este año, ahora, mientras escribo esto— estoy haciendo algo que me da miedo y me da orgullo al mismo tiempo. Se llama Call Me Whatever You Fuck Like.

Tradúcelo como quieras. "Llámame como se te dé la gana". El nombre nació de una necesidad simple: que me importe un carajo lo que digan. Que me guste o no les guste lo que hago, me da igual. Porque he estado tan cerca de morirme que la opinión de un extraño en internet. me parece un chiste mal contado, e incluso igualmente personas que conozco.

El proyecto es mi vida. Cineasta en el cual me especializo siendo fotógrafo cinematográfico, guionista, videografo, cinematógrafo, compositor musical (música de cine). Todo mezclado, todo sucio, todo real. Lo publico en redes sociales, en plataformas, en mi página web personal. Mi enfoque siempre es y sera en la autobiografía, documental, autorretrato y desnudo artístico.

Desnudo consciente, eso sí y quiero aclarar. No soy un depravado. Soy un tipo que aprendió que el cuerpo es un territorio prestado.

Imagen en blanco y negro del cuerpo desnudo de un hombre.
Imagen en blanco y negro del cuerpo desnudo de un hombre.
Hombre completamente desnudo de espalda en blanco y negro frente a una ventana.
Hombre completamente desnudo de espalda en blanco y negro frente a una ventana.

III. Por qué mierda hago todo esto

La vida es un instante.

Eso lo aprendí de verdad, no de un libro, no de una frase bonita en Instagram. Lo aprendí en una cama de hospital con ocho años, conectado a máquinas que pitaban y que nadie me explicaba para qué servían.

Tuve un derrame cerebral. Hemisferio izquierdo. Nadie supo nunca por qué. Los médicos dijeron "inesperado", que es la palabra bonita que usan para decir "no tengo ni puta idea".

Sobreviví. Pero me quedé sin movilidad del lado derecho. Sin habla. Sin la mitad de la visión —los dos ojos, la parte derecha de lo que veo, se borró para siempre. Y sin recuerdos. Como si alguien hubiera cogido mi vida y la hubiera metido en una licuadora.

Terapias intensivas. Lunes a lunes. Hospitales, casa, hospitales, casa. Aprendí a caminar otra vez. A hablar otra vez. A ser otra persona.

Porque el Miguel Ángel de antes del derrame murió. No sé quién era. No me acuerdo. Ese tipo me es tan ajeno como un extraño en el transporte publico.

El que escribe esto es otro. Un Frankenstein de rehabilitación en hospitales y voluntad de mi mismo en mejorarme.

Perfil de hombre con larga cicatriz en el cerebro con gafas frente a una cortina en blanco y negro.
Perfil de hombre con larga cicatriz en el cerebro con gafas frente a una cortina en blanco y negro.

IV. Las enfermedades que llevo puestas como medallas

Años después, el cuerpo me pasó factura. Baja densidad ósea y epilepsia focal.

Baja densidad ósea: mis huesos son más frágiles de lo normal. Cualquier caída puede ser una fractura. Cualquier golpe puede ser una tragedia. Vivo con miedo a tropezar. Y me tropiezo seguido.

Epilepsia focal: mi cerebro a veces se cortocircuita en una zona pequeña. No me desplomo, pero me desconecto. Pierdo segundos. A veces minutos. Cuando vuelvo, estoy confundido, asustado, sin saber dónde estoy. Es como si alguien apagara la tele y la volviera a encender en otro canal.

Y la memoria... la memoria es lo peor. No recuerdo mi infancia en exactitud, solamente sucesos borrosos de quien fui. No recuerdo el derrame. No recuerdo que era lo que hacia en mi niñez. Solo sé que existió porque me lo dicen. Vivo con álbumes de fotos que no son míos. Con historias que me pertenecen pero que siento ajenas. Soy un fantasma de mí mismo.

Y aquí está la razón principal de todo este carajo proyecto:

No sé para qué estoy en esta vida.

Sigo sin tener la respuesta. Pero mientras la busco, hago lo que me gusta. Porque me hace sentir bien. Y porque si mi dolor puede servirle a alguien —aunque sea a un solo extraño que lea esto y diga "ah, no estoy solo"— entonces ya valió la pena.

Mi arte es melancolía. Es nostalgia. Es hacer belleza con los pedazos rotos. Porque mis dolores no son solo físicos. También están en la mente. En la memoria que perdí. En los recuerdos que nunca recuperaré. En esa niñez que no fue feliz pero que tampoco puedo contar porque no la recuerdo del todo.

Paisaje neblinoso en blanco y negro con siluetas de árboles y cables.
Paisaje neblinoso en blanco y negro con siluetas de árboles y cables.
Árboles altos entre la niebla espesa en blanco y negro.
Árboles altos entre la niebla espesa en blanco y negro.
Fondo gris neblinoso con silueta de árbol desenfocada en la base.
Fondo gris neblinoso con silueta de árbol desenfocada en la base.

V. No trabajo. No puedo. Y no es una excusa.

Aquí va la parte incómoda.

No tengo experiencia laboral. Cero. Nada. Ni un empleo formal en mi vida.

Terminé mi tecnólogo en Desarrollo Publicitario mediante proyecto productivo. En el SENA eso significa que, en vez de hacer prácticas en una empresa, creas tu propio proyecto. Lo presentas. Lo aprueban. Y ya. No pisas una oficina, no tienes jefe, no firmas contrato sin embargo, allí aprendí y demasiado sobre proyectos. Por esa razón tengo gran conocimiento y practica en el tema.

Eso, sumado a mis enfermedades, me deja fuera del mercado laboral. Seamos sinceros: ninguna empresa quiere a un tipo que puede tener una crisis epiléptica en medio de una reunión, o que se rompa un hueso porque tropezó con una silla. No quieren ser responsables. No quieren gastar plata en un accidente laboral con alguien de historial médico complicado.

Y luego está mi visión. Perdí para siempre el campo visual derecho de ambos ojos. Eso significa que no veo lo que pasa a mi derecha. Me choco con la gente, me choco con puertas, me choco con la vida. Movilizarme solo por Bogotá es una odisea. Los carros me pitan. La gente me mira raro. El mundo no está hecho para gente como yo.

Por eso mi proyecto es mi única salida. Venta de contenido. Patrocinadores. Colaboraciones con otros artistas. Marca personal. Porque si el sistema no me quiere, yo me invento mi propio sistema.

Por eso mismo, tengo mas experiencia en proyectos que en el propio trabajo de 8 de la mañana a 5 de la tarde.

Hombre sentado en silla blanca junto a una moto cargada en la calle.
Hombre sentado en silla blanca junto a una moto cargada en la calle.
Imagen urbana desenfocada de un hombre caminando con casco en la calle.
Imagen urbana desenfocada de un hombre caminando con casco en la calle.
Fotografía callejera de una mujer caminando en un parque.
Fotografía callejera de una mujer caminando en un parque.
Imagen en blanco y negro desenfocada de jugadores en una cancha.
Imagen en blanco y negro desenfocada de jugadores en una cancha.

VI. Carpe Diem y Desobediencia Civil

Hay dos frases que llevo tatuadas en la cabeza.

Carpe Diem. No es "come, bebe y diviértete porque te vas a morir". Es más profundo: aprovecha el día. Sabiendo que cada amanecer puede ser el último. Y aún así, hacer algo. Crear algo. Decir algo. No por fama, no por plata. Porque si no creas, te pudres.

Desobediencia civil. No es salir a romper vidrios. Es negarte a seguir las reglas cuando las reglas son injustas. Es hacer tu propio camino cuando el camino de los demás te lleva al matadero. Es decir "no" a un sistema que te descarta por enfermo, y "sí" a tu propia locura de vivir haciendo arte.

Eso soy yo. Eso es mi vida personal y profesional.

Hago lo que hago de manera responsable, respetuosa, sin hacerle daño a nadie. El único al que lastimo soy a mí mismo, y eso lo hago con permiso.

Silueta artística de cuerpo masculino en blanco y negro ante cortina.
Silueta artística de cuerpo masculino en blanco y negro ante cortina.
Silueta de torso y mano masculina en blanco y negro frente a cortina.
Silueta de torso y mano masculina en blanco y negro frente a cortina.
Silueta de pecho y torso masculino en blanco y negro ante cortina.
Silueta de pecho y torso masculino en blanco y negro ante cortina.

VII. El arte es mi resistencia

No hago esto por lástima. Detesto la lástima. La gente que te mira con ojos de perrito mojado. La gente que dice "pobrecito" y se olvidan de la nada.

Hago esto porque es la única manera que encontré de convertir el dolor en algo que no huela a muerte.

Mi proyecto no es un diario de quejas. Es un manifiesto de existencia. Es decir: estoy aquí, aunque no me quieran aquí. Estoy aquí, aunque mi cuerpo sea una ruina. Estoy aquí, y mientras estoy, voy a crear.

Autobiográfica, el documental, el autorretrato, el desnudo artístico —todo eso es decir: este cuerpo y mente roto también es bello. Esta mente enferma también puede pensar. Esta vida a medias también vale la pena.

Gato atrás de la ventana mirando fijamente al fotógrafo.
Gato atrás de la ventana mirando fijamente al fotógrafo.
Mariposa sobre una hoja rodeada de maleza en blanco y negro.
Mariposa sobre una hoja rodeada de maleza en blanco y negro.

VIII. El miedo y el tiempo

Suena joven mi existencia. Pero con mis condiciones, no sé cuánto me queda. La baja densidad ósea puede complicarse. La epilepsia puede empeorar. El siguiente derrame puede ser el definitivo.

Esa no es melodrama. Es realidad médica.

Y por eso mismo, cada día es urgente. Cada foto que tomo podría ser la última. Cada composición que compongo podría ser el final. Cada video que grabo podría ser mi despedida. Cada escrito no es una exageración poética. Es la verdad de alguien que vive con un reloj de arena en la nuca.

Carpe Diem, otra vez. Pero no como un eslogan. Como una estrategia de supervivencia.

Vista de ángulo bajo en blanco y negro de la corteza de un árbol alto.
Vista de ángulo bajo en blanco y negro de la corteza de un árbol alto.
Imagen en blanco y negro del tronco y las hojas de un árbol.
Imagen en blanco y negro del tronco y las hojas de un árbol.
Imagen borrosa y brumosa de un árbol con líneas eléctricas en la parte superior.
Imagen borrosa y brumosa de un árbol con líneas eléctricas en la parte superior.

IX. El podcast, los artículos, la ciencia, la psicologia y la filosofía

En mi podcast hablo. Hablo solo. Hablo como si tuvieras al lado mío en una cantina barata, con una cerveza caliente y un cigarro que se apaga solo.

Hablo de mi vida. Hablo de artistas que me inspiraron —desde Bukowski hasta Pizarnik, desde Poe hasta Cortázar, desde Kafka hasta Camus y muchos mas. Todos ellos también supieron del dolor. Todos ellos escribieron, fotografiaron, filmaron y tocaban desde el abismo. No soy mejor que ellos. Solo soy otro eslabón de la misma cadena rota.

En mis artículos, mezclo lo personal con lo académico. Porque he leído sobre psicología, sobre neurociencia, sobre estoicismo, sobre existencialismo. No para presumir. Para entender. Para ponerle palabras a lo que siento. Para que alguien más que lea sepa que no está loco, sino simplemente humano.

Cielo nublado en blanco y negro con la luz del sol entre las nubes.
Cielo nublado en blanco y negro con la luz del sol entre las nubes.
Cielo nublado en escala de grises con resplandor solar inferior.
Cielo nublado en escala de grises con resplandor solar inferior.

X. Las colaboraciones, los portfolios, los patrocinios, la venta de contenido

Tengo Patreon y allí vendo contenido. Ahí subo lo más íntimo. No solo desnudos. También escritos que no me atrevo a publicar en otro lado. Música cruda, grabada con un celular, sin producción. Fotos sin retoque, donde se ven las cicatrices, las venas marcadas, los ojos cansados. Cine para pensar, una forma cruda y visceral de aprender. ¿Es pornografía? No. Es intimidad. Es mostrar lo que la sociedad prefiere esconder: la vejez prematura del enfermo, la fragilidad del hueso, la rareza de la epilepsia.

Portfolios de mis creaciones inesperadas como la neblina rozando la cara sin pensar lo que sucede.

Del mismo modo, colaboración con alguien, siempre sera bienvenido en todos los ámbitos de mi trabajo.

Las marcas que se interesen en patrocinarme —si alguna vez llegan— tendrán que entender eso. No voy a compartir felicidad. comparto verdad. Y la verdad no es bonita. Pero es auténtica.

Todo esto, porque el arte no paga el arriendo incluyendo esta pagina. Porque la nobleza del artista de hambre es un cuento que les gusta contar a los ricos. Yo no quiero ser un mártir. Quiero ser un tipo que vive de lo que hace.

Fotografía en blanco y negro de glúteo de un hombre y una mano cerca de una cortina.
Fotografía en blanco y negro de glúteo de un hombre y una mano cerca de una cortina.
Primer plano en blanco y negro de una mano tocando sutilmente un torso.
Primer plano en blanco y negro de una mano tocando sutilmente un torso.
Imagen abstracta en blanco y negro del pene de un hombre tras una cortina con diseño floral.
Imagen abstracta en blanco y negro del pene de un hombre tras una cortina con diseño floral.

XI. El arte más refinado

Esto no es un currículum. Esto no es una carta de presentación para un trabajo que nunca tendré. Esto es una narrativa. Una historia. Una justificación de mi paso por el mundo.

Porque podría haber dicho: "Soy Miguel Ángel, tengo estos estudios, hago este proyecto, fin del comunicado". Pero eso sería frío. Sería mentira. Sería esconderme detrás de las palabras técnicas.

El arte más refinado es el que oculta al artista. Yo no estoy de acuerdo. Para mí, el arte más refinado es el que muestra al artista con todas sus tormentas y sufrimientos, aunque dé todo, aunque duela, aunque haga llorar.

Eso hago. Eso soy.

Hombre en blanco y negro completamente desnudo frente a una ventana.
Hombre en blanco y negro completamente desnudo frente a una ventana.
Hombre en blanco y negro que resalta las curvas del cuerpo en contraluz
Hombre en blanco y negro que resalta las curvas del cuerpo en contraluz
Silueta masculina y luz: Fotografía artística B/N de cuerpo y manos.
Silueta masculina y luz: Fotografía artística B/N de cuerpo y manos.
Fotografía artística en blanco y negro de la espalda y curvas de un cuerpo masculino.
Fotografía artística en blanco y negro de la espalda y curvas de un cuerpo masculino.

XII. Gracias

A la persona que leyó hasta aquí:

Gracias. Por su tiempo. Por su energía. Por no cambiar de página cuando las palabras se pusieron densas. Por escuchar —aunque sea a través de una pantalla— a un desconocido que un día casi muere y desde entonces no para de crear.

No sé si lograré algo con este proyecto. No sé si las marcas me patrocinarán. No sé si alguien comprará mi contenido. No se si alguien querrá hacer una colaboración conmigo. No se si alguien vera y (o) escuchara mi contenido.

Pero lo intento.

Y mientras lo intento, soy feliz. O lo más parecido a la felicidad que puede sentir un hombre que vive con la muerte en la nuca y la melancolía en su cuerpo y mente.

Paisaje oscuro en blanco y negro de una carretera con postes y un árbol.
Paisaje oscuro en blanco y negro de una carretera con postes y un árbol.
Paisaje de montañas bajo un cielo oscuro y nublado en blanco y negro.
Paisaje de montañas bajo un cielo oscuro y nublado en blanco y negro.

XIII. El final es solo otro comienzo

Cierro los ojos y tapo mis orejas. Aunque siempre hay luz y ruido de fondo. Y pienso en todo lo que me falta por hacer.

Fotos que tomar. Composiciones que grabar. Videos que filmar. Palabras que escribir. Gente que conocer. Colaboraciones que inventar. Patrocinios por construir.

Mi nombre es Miguel Ángel. Tengo veinticinco años. Mi proyecto se llama Call Me Whatever You Fuck Like.

Porque de eso se trata.

De no morirse antes de tiempo.

De convertir el dolor en algo que el mundo no pueda ignorar.

De hacer arte con las ruinas.

Y de seguir aquí.

A pesar de todo.

Siempre a pesar de todo.

Fotografía desnudo artístico hombre con mano sobre el abdomen frente a cortina floral.
Fotografía desnudo artístico hombre con mano sobre el abdomen frente a cortina floral.
Fotografía desnudo artístico masculino en blanco y negro frente a una ventana.
Fotografía desnudo artístico masculino en blanco y negro frente a una ventana.
29 de Marzo 2026, 22:11